Todos los días, cuando despiertes, mira al sol. Vas a ver que el sol no para, a pesar de lo que pueda estar sucediendo alrededor de él. El sol no se perturba si alguna nube trata de interrumpir su brillo, o que alguien cierre la ventana en su cara. Todos los días, antes de irte a dormir, piensa en el día que tuviste. Siente como si fueras un sol, poniéndose en el horizonte, después de un día de trabajo perfecto, para alistarse a nuevamente nacer el día siguiente. ♥

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